La evaluación en el ámbito educativo es un tema muy controversial, pues no se puede determinar la mejor y única manera de lograr que el alumno demuestre que adquirió los conocimientos que sus profesores deseaban. Cuando hablamos del sistema tradicional, el asunto es de por sí conflctivo, pues aqunque se conviva con el alumno cara a cara, es difícil afirmar si
en verdad ha retenido los contenidos de la currícula. Sin embargo, gracias a las nuevas tendencias en la teoría del aprendizaje, donde se habla de estilos de aprendizaje o diferentes espacios mentales para adquirir conocimientos, nos damos cuenta que lo importante no es que se repita le lección con sus puntos y comas, sino que asimile con sus propios referentes y sus sus ítems intelectuales, lo que signifique para el alumno el precepto, la teoría, el análisis, la operación matemática.
En el caso de la educación a distancia, los autores de ambos textos apuestan por centrarse en el alumno, en todos los aspectos: intelectuales, analíticos, propositivos, autocognoscitivos. En esta modalidad, se evalúa precisamente el trabajo que desarrolla individualmente el alumno, pues no se conoce con sus demás compañeros, sabe que no la calificación depende de lo que está en la red de acuerdo con le calendario de actividades. Los exámenes, las tareas, las lecturas, las consultas adquieren otra característica que lo impulsan a ser más participativo, y no confiarse en copiar los trabajos o dejar la responsabilidad en una sola persona del equipo. Asimismo, se confía en que el aprendizaje basado en problemas, le provea de la capacidad de aprender con la práctica y aplicarlo en la vida cotidiana.
Sin duda, las contraindicaciones que puede adjudicársele a la educacipón a distancia es que en medio de la coevaluación y las fechas establecidas, pueden suceder imprevistos que los profesores tal vez no toman en cuenta, pues o se registra en tiempo y forma lo que se hace si no se pierde el puntaje. Quizá esta es también la ventaja de las nuevas tecnologías, que no admiten ningún soborno.
Es por eso que el profesor adquiere en la educación a distancia otras funciones: concilidiaror, guía, comunicador, motivador, entre otras, pues aprender a desplazarse por la plataforma, dedicar el tiempo estimado como óptimo para estudiar en línea, respetar los tiempos de conclusión de actividades o simple y sencillamente incorporarse a los requerimientos participativos de los cursos a distancia, sólo puede explicarlo y hacerlo amable el tutor. La persona con una gran responsabilidad pues es el encargado de que el curso llegue a buen término. Es el operador ténico y práctico a la vez, pues debe vigilar el desempeño del alumno en sus evaluaciones y trabajos y además, lograr que se integre al aula virtual, sin contacto físico, sin verse cara a cara pero confiando alumo y tutor que más allá de la pantalla quines están en el chat o el trabajo colaborativo, son seres humanos dedicados a una sola tarea: organizar el parendizaje y obtener conocimientos respectivamente.
viernes, 4 de abril de 2008
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